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'Catenaccio'

Publicado en El Periódico de Aragón el 28 de diciembre de 2014

El fútbol italiano de los años sesenta popularizó el catenaccio. Una táctica que respetaba las reglas; era, por tanto, legal y legítima, pero denostada por los que tenían el más mínimo gusto por la pelota. Reconociéndose inferior e incapaz, el equipo que lo practicaba encomendaba sus opciones de victoria a cerrarse sobre sí mismo, anulando lo mejor del rival aun matando el espíritu del juego.
De la misma manera parece enfocar el PP la práctica política al designar a Rafael Hernando como su portavoz en el Congreso. Nulo en oratoria, pero bronco y ofensivo en sus modos, hace unos días ha sido condenado a pagar 20.000 euros por vulnerar el honor de UPD. Y hace algo más, llamó "pijo ácrata" al juez Pedraz y tuvo que ser separado físicamente cuando intentó pegar a Rubalcaba. Es decir, un palmarés de campeonato.
La tardanza en ser nombrado para ocupar el puesto dejado por el ahora ministro Alfonso Alonso invita a deducir que tras el bloque monolítico y defensivo del que presumen los populares no hay en realidad tanta unanimidad (que le pregunten a la choferesa Esperanza Aguirre) ni tampoco talento joven al que promocionar. Pero también parece evidente que tras su elección se esconde la consigna de embarrar el campo parlamentario.
En el fondo, la del PP es una estrategia que va más allá de recortar en lo social, privatizar la democracia o reducir el concepto libertad al de libertad de comerciar, como califica Ignacio Ramonet a la economía global. En la pizarra de Rajoy figuran una ley mordaza que amenaza con inusual celeridad judicial a las mareas e iniciativas ciudadanas; ajustes de cuentas como los que hay detrás del IVA cultural contra los artistas del No a la guerra; o iniciativas grises como la de Cristina Cifuentes, que quiere permitir el libre acceso policial a los recintos universitarios (donde nació Podemos), ¡40 años después!.
Con el PSOE en claro fuera de juego de la socialdemocracia, el llamado centro político se estrecha por su derecha al tiempo que por la otra banda explota una propuesta directa y clara que conecta con el público. Quizá el futuro pase, como ocurrió con el fútbol, por dar la espalda al cerrojazo y buscar nuevos espacios. 

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Agujeros negros

Publicado en El Periódico de Aragón el 21 de diciembre de 2014

Los récords están para ser batidos. El ministro de Economía, Luis de Guindos, ha encontrado la clave de la recuperación económica en España, que ya es una realidad según el PP, y es el nuevo plusmarquista al declarar que "los planetas se han alineado" para hacer posible la reactivación de nuestro PIB. La grandilocuencia en los discursos es uno de esos recursos que confirman que sí existe una vieja política que sabe y suena a rancio; a propaganda unidireccional anticuada y probablemente ineficaz en una época donde la información fluye desde todos los lados.
Recurrir al cosmos como metáfora es fijar las causas de los problemas tan lejos como sea posible y encomendar las soluciones a leyes universales sobre las que poco o nada podemos hacer sino resignarnos y esperar; donde los argumentos ni se ven ni se demuestran sino que los hechos viven en un terreno de imponderables; donde el empleo depende de la virgen del Rocío y se premia a la virgen del Amor por su colaboración con la Policía Nacional.
Esta devoción por lo que llueve del cielo y no por lo que se trabaja en la tierra no es algo nuevo. En su día la secretaria de Organización del PSOE, Leire Pajín, ya calificó de "acontecimiento planetario" la coincidencia de que Zapatero fuera, por turno, presidente de la UE al mismo tiempo que Obama llegaba a la Casa Blanca. Eso era, claro, antes de que nuestra referencia y horizonte se cerrara en torno a Merkel y su obsesiva austeridad.
Allá en la ingravidez del espacio sideral es difícil ver cuánto pesa una sociedad con una tasa de desempleo juvenil del 53,8% (la más alta de la zona euro) y un paro "estructural" para mayores de 45 años que ni la salida de la crisis arreglará, según el Consejo Económico y Social. Pero un Rajoy sin respuestas se ha ido de vacaciones no se sabe si llevándose los resultados de la encuesta del GESOP que otorga a Podemos más de cien diputados en el Congreso, o por el contrario ha preferido el libro de Benedicto XVI que sitúa el origen de los Reyes Magos en Andalucía, tan españoles ellos. En su particular mundo guiado por estrellas, el presidente siempre opta por obviar que el espacio está lleno de agujeros negros.
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Linchamientos

Publicado en El Periódico de Aragón el 14 de diciembre de 2014.

Las próximas citas electorales presentarán dos novedades de calado: tres formaciones estarán en teóricas condiciones de ganarlas, y se distinguirá entre vieja y nueva política. Porque nuevas son las tecnologías ligadas a la comunicación y a las redes sociales que propicia la era digital, pese a que es evidente que internet es una herramienta al servicio de todos. Quienes la desprecian lo hacen por ignorancia o dejadez propias.
Para muchos los viejos métodos son más efectivos. O eso creen. Por ejemplo, filtrar a un medio una información supuestamente comprometida para al día siguiente echarse las manos la cabeza al grito de "¡nos hemos tenido que enterar por la prensa!". Artes ocultas en manos de aquellos que han inflado tanto la palabra transparencia que ya no les cabe en la boca.
Recuperar la política es ofrecer una referencia común y un sentido que sirva a toda la sociedad: no valen visiones parciales. PP y PSOE han vivido el uno contra el otro en el terreno de los votos y su pulso apenas difiere en pequeños matices: si antes las medidas se tomaban en función de las encuestas, como aquellos cheques-bebé; hoy acuden directamente a las emociones: "Estas son las navidades de la recuperación", ha dicho Rajoy
Es una batalla entre dos en la que no hay argumentos, se trata de mantener agarrado al adversario mediante el y tú más y la falsa equidistancia entre escándalos y bochornos. Es una política a la defensiva, que se esconde en no comparecencias o ruedas de prensa sin preguntas en lo comunicativo, y que en lo judicial trata de quitarse jueces de encima de manera cada vez más sibilina, aunque siempre dentro del descaro: el último, Ruz
Mientras, Rajoy, ese furibundo defensor de la unidad patria, no ve brecha social y declara que "la crisis es historia del pasado" pese a los avisos de la OCDE: a mayor desigualdad, menor crecimiento; siendo España el país desarrollado en el que más ha aumentado la desigualdad, según la Organización Internacional del Trabajo. Y en estas llega Podemos, acierta con el diagnóstico global y hace temblar más de un cimiento. Lo demás, ha venido como se intuía, incluidos linchamientos al estilo del Canal 24 horas. Y lo que queda.
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Sistema único

Publicado en El Periódico de Aragón el 7 de diciembre de 2014

Era al principio de los ochenta cuando Margaret Thatcher dictó una sentencia de acero: "No hay alternativa". Su capitalismo salvaje de desregulaciones, privatizaciones y cancelación de derechos sociales se concentró bajo esa máxima que, convertida en mantra, continúa invocándose y repitiéndose más de tres décadas después. La política supeditada a la especulación financiera y los números macroeconómicos sustituyendo a las personas de carne y hueso siguen empujándonos a todos por la senda de un embudo sin fin.
Hoy en día son muchos los herederos de ese sistema único. Uno de ellos, Jean-Claude Juncker, acaba de demostrar que la incongruencia es como la energía: no se destruye, solo se transforma. El presidente de la Comisión Europea ha exigido "curas de austeridad" a los países de la zona euro mientras en el suyo, Luxemburgo, promovió un impuesto de sociedades que tributaba un máximo del 2% frente al 35% de EEUU, el 33,9% de Bélgica, el 33,3% de Francia o el 30,2% de Alemania, y cuya primera consecuencia es la desigualdad social.
En España, el problema se agrava por la corrupción que, según Transparencia Internacional, es de carácter "político" y tiene "complicidad empresarial". Además, su percepción en la población se ha agudizado en 21,5 puntos en solo un mes (es del 63,8%), según el CIS de noviembre. Frente a esto, el Gobierno presenta como nuevas (y con menos convicción aún) medidas de transparencia que ya planteó sin tan siquiera entrar en vigor hace año y medio; y su discurso injustificadamente triunfalista tiene que ver más con la fe ciega que con las razones fundadas.
Thatcher también proclamó en aquella época suya de absolutismo que la sociedad había muerto y que, como mucho, solo quedaba la familia. Palabras de la Dama de hierro que hoy parecen haberse oxidado frente al contrastado auge de iniciativas que son el reflejo de plataformas y movimientos ciudadanos de fondo. Pasa el tiempo y, como sostiene el también británico Ken Loach, "desafiar a la ortodoxia es cada vez más difícil". Pero se puede. Y quizá por ello, a sus 78 años, el comprometido cineasta añade: "Estoy harto de escuchar que no hay esperanza".
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Bajo el suelo

Publicado en El Periódico de Aragón el 30 de noviembre de 2014

El manejo de los resortes del Estado de forma soterrada no es nuevo. Se trata de la cara oculta de la gestión pública, un sótano en el que en el 2011, por ejemplo, PSOE y PP pactaron por orden de Merkel la reforma constitucional que ahora Pedro Sánchez quiere derogar (es tarde incluso para el postureo). La para otros asuntos granítica e intocable Carta Magna del 78, resultó entonces un tebeo en manos de Zapatero Rajoy, que no vieron la necesidad de consultar al pueblo a la hora de dibujar en ella los límites del déficit y de dar prioridad a los grandes acreedores internacionales a costa de los recortes domésticos que fueran necesarios.
Otro ejemplo de maquinaria camuflada lo encontramos en la transición tranquila vivida este año en la Casa Real (y en la calle). Con la complicidad asegurada de otros sectores estratégicos, a la ciudadanía se le sirvió en bandeja un proceso atado y bien atado de antemano, donde el entonces líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, rindió su último servicio a la nación (se fue al mes siguiente) facilitando un relevo sosegado. Todo, claro, a costa de olvidar por unos días que el PSOE tiene el espíritu republicano cosido a su código genético. Al ético no tanto.
Ahora, los que tanto hablan de cambio para que en realidad nada cambie, los que se ven a sí mismos como los propietarios de la estabilidad del país (como si esta fuera un jardín que solo ellos pueden cuidar), han identificado una nueva amenaza. No hace falta ser un conspiranoico para sospechar que esta vez los engranajes giran para combatir el avance de Podemos. Basta con leer algunos titulares y escuchar determinadas declaraciones para intuir que se ha dado luz verde al proceso de demonización de Pablo Iglesias y compañía.
Nada es lo que parece y la mejor prueba son las palabras de Carlos Floriano negando precisamente un "plan especial" para frenar al nuevo partido. Otras voces, como la de Felipe González en las europeas, han sido más claras y ya han advertido de que no se descarta una alianza PP-PSOE para evitar que el sistema salte por los aires. Pero mientras esto ocurre (o no), la guerra en los subterráneos se ha puesto en marcha. Queda saber si pasará por las cloacas. 
 
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