Yo también

Moverse en cualquier dirección es mejor que estar quieto, y más si encuentras a gente por el camino

Publicado en El Periódico de Aragón el 3 de abril de 2011

Yo también es el título que José Luis Sampedro ha elegido para el prólogo de la edición española de Indignaos, el librito en el que el nonagenario francés Stéphane Hessel llama a la juventud a rebelarse de forma pacífica contra el mundo que vivimos. Con su habitual destreza, el comprometido humanista español necesita solo dos palabras para alinearse con el mensaje de este fenómeno editorial, y de paso animar a los demás a unirse a la causa.
Sampedro se suma así a las numerosas iniciativas que han surgido últimamente; y otras que están por llegar, como Reacciona, un libro coral coordinado por la periodista zaragozana Rosa María Artal en el que participan, entre otros, el propio escritor barcelonés, Ignacio Escolar, Carmen Martínez i Castells, Federico Mayor Zaragoza o Baltasar Garzón. Todos ellos instan a pasar a la acción ante los estragos que provoca el imperio neoliberal.
    Paralelamente, como la fuerza más poderosa de contestación emana del mundo virtual, la red sirve de escenario perfecto para incitar a la formación de las Mesas para la convergencia, iniciativa de un grupo de simpatizantes de izquierdas que buscan crear en todo el país espacios para el debate, la pluralidad y la reacción pacífica. El aviso es claro: no solo está en peligro la economía, también la democracia.
    Sin embargo, la inmovilidad impera en la calle; y los motivos son muchos, incluido el aportado por el presidente de la CEOE, Joan Rosell: de los 4,3 millones de parados en España, 3,3 están subsidiados por el Estado. Otras visiones son algo más antiguas, pero muy esclarecedoras: tras analizar el capitalismo como fuente de desencanto, opresión, desigualdad y egoísmo, los sociólogos Luc Boltanski y Ève Chiapello admitieron en 1999 "la casi imposibilidad de mantener unidas las distintas causas de indignación" que provoca el sistema, y de "integrarlas en un marco coherente". El objetivo es muy complicado, pero moverse en cualquier dirección es mejor que quedarse quieto, y más cuando encuentras a gente por el camino. El poder finaciero rompe los lazos sociales, empuja a la individualización y no deja sitio para el optimismo, pero siempre será mejor apostar por la fuerza de un yo también que por la desoladora realidad del yo tampoco.
 
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