Que no insistan; no se ve salida por la vía marcada por personajes con cada vez menos credibilidad
Publicado en El Periódico de Aragón el 15 de julio de 2012
En un mundo más en transformación que en crisis, nuestras referencias de siempre son ya papel mojado y nuestros valores ya no nos orientan lo suficiente, por no decir nada. Para seguir tejiendo, para continuar hacia algún lado, se antoja necesario primero deshacer los nudos que tenemos, muchos de ellos impuestos por aquellos que creen tenerlo todo controlado. Pero ya no se ve salida por la vía marcada por quienes deciden, personajes cada vez más depauperados (por ejemplo, el 77% de la población cree que Rajoy miente sobre la crisis, según la última encuesta de Gesop realizada para Zeta).Descartadas por ineficaces las soluciones de Merkel y sus mariachis y otras veleidades de baja política, quizá sea hora de repensar y analizar la situación desde un punto de vista más amplio, a ver si hay suerte y encontramos un camino más allá de esa rígida racionalidad moderna heredada por la cancillera alemana. Es Juan Manuel Aragüés quien, en De la vanguardia al cyborg, reivindica una subjetividad más libre y creativa y menos uniforme e impuesta que, sin embargo, sea capaz de comprometerse con los demás. Quizá se trate del mismo gran empeño de Sartre de hacer compatible la libertad individual con un proyecto colectivo.
El profesor de Filosofía zaragozano no pretende que su nuevo libro sea solo "un manual de aproximación al pensamiento contemporáneo"; él habla de un "dispositivo de detección" de actitudes que alientan en la dirección de un pensamiento constituyente, "que buscan estrategias analíticas más adecuadas para desembocar en propuestas políticas más eficaces". Eficaces, según sus propias palabras, "para destruir el orden de la dominación, para sepultar las ignominias de un presente que se nos antoja irrespirable".
Si esta columna la escribiera Sara Carbonero probablemente comenzaría con una estrofa de Los Secretos que dice "en otra vida / en otro mundo / pero a tu lado". Como no es el caso, lo mejor sea cerrarla con los versos del poeta mexicano Roberto Juarroz que el propio Aragüés incluye en su libro: "Huérfanos de ambos mundos / con lo poco que tenemos / tan solo nos queda / hacer otro mundo".

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