Aquella generación había crecido a caballo entre la anárquica Pipi Calzaslargas, el ñoño Verano Azul y la revolucionaria Bola de cristal (¡Viva el mal, viva el capital!)
Publicado en El Periódico de Aragón el 14 de octubre de 2012
Le costó apenas un par de semanas traer al instituto La ciudad y los perros. Si se trataba de literatura, tenía claro que lo mejor era empezar por cosas serias. Y de ahí para arriba. Nada de florituras. A los pocos días elevó el listón: Escupiré sobre vuestra tumba. Palabras mayores. Siempre una zancada más allá que los demás, estaba ansioso por meterse por todos los rincones de la vida, aunque ello supusiera proponer en clase el análisis de un libro escrito más allá de la línea roja.
Aquella generación había crecido a caballo entre la anárquica Pipi Calzaslargas, el ñoño Verano Azul y la revolucionaria Bola de cristal (¡Viva el mal, viva el capital!), pero en general era una juventud más bien mojigata, que venía de leer Corazón y las aventuras de Los Hollister y de irse a dormir cuando en pantalla aparecían los dos rombos. En aquellos primeros 80, una novela negra tan cruda como la de Boris Vian era una bomba de relojería. Incluso más de uno se echaría hoy las manos a la cabeza, por mucho que los jóvenes de ahora parezcan venir de vuelta de todo solo porque pueden conocer casi en tiempo real qué se toca o se deja de tocar una concejala en un pueblo perdido de Toledo, por ejemplo.
A los pocos meses apostó por la poesía, por la música, o por las dos a la vez; por explicar a todos por quédecir amigo no se hace extraño cuando se tiene sed de veinte años.... Y cuando la mayoría aún no había pasado de Mecano, él ya estaba con Los Rebeldes o Los Ilegales. Siempre un poco más allá. Siempre inalcanzable. Por no hablar de aquel viaje de estudios a Madrid y aquella noche en el garito de Sabina en Malasaña, la orilla de la chimenea o la falda de la luna.
Después le llegó el turno del cine (Bogart, Bacall, Ava Gardner...) y también, cómo no, de la información deportiva. "¡Journalist!", exclamó cuando la profesora de inglés echó mano del socorrido ¿qué quieres ser en la vida?. Casi 30 años después, paso por Londres y algún que otro periódico por el camino incluidos, ahí está, bordando textos en las páginas de deportes de este mismo diario, en las que exhibe el acierto, la imaginación y el atrevimiento de siempre; demostrando cada día que la única manera de ir por delante es no dar nunca un paso atrás.

No hay comentarios:
Publicar un comentario