Fuera de juego

Será o no casualidad que, Grecia aparte, sean los países católicos del sur los más sumidos en la crisis

Publicado en El Periódico de Aragón el 25 de noviembre de 2012

En el actual ranking FIFA, España aparece primera y Alemania, segunda. No es necesario recordar el empujón de autoestima que esto supone en un país donde el fútbol es media vida (para algunos, "algo mucho más importante que vivir o morir", como dijo Bill Shankly). El orgullo patrio sale fortalecido cada vez que unos a otros nos recordamos que un grupo de pequeños genios superan en el escalafón al grandullón, al eterno ganador, al máximo exponente de la fiabilidad, al propietario del carácter, la constancia e incluso de la sagrada definición: en el fútbol juegan once contra once y siempre ganan los alemanes. Ahora ha cambiado.
Sin embargo, fuera de los estadios más de un axioma continúa inalterable. Será o no casualidad que, Grecia aparte, sean los países católicos del sur los más sumidos en la crisis, además de que la única excepción norteña haya coincidido, precisamente, con una Irlanda también católica. Ser creyente o no es una cuestión personal y la fe se tiene o no se tiene, pero no se puede negar que los valores religiosos permanecen imbricados en los hábitos culturales, en la forma de hacer y prosperar de los pueblos y por tanto de sus gentes.
La moral católica tiende a la cooperación. Importa el arrepentimiento, la confesión y el borrón y cuenta nueva. Se puede hacer muy gorda, pero siempre se está a tiempo de pedir el perdón. En los países protestantes eso es más difícil. Podrán ser hipócritas pero creen en la predestinación de las almas. La evaluación llega solo al final y, mientras, no queda otra que entregarse al trabajo y a una vida de méritos sin hacer trampas, porque además la relación con Dios es íntima e individual.
Y será casualidad o no pero precisamente en la sociedad contemporánea el individualismo supera a los valores compartidos. La solidaridad, una forma de justicia redistributiva, es ahora sustituida por la caridad, algo voluntario. En estos días de triunfo de la especulación, en los que no queda sitio para las genialidades o las sorpresas, es la Alemania luterana la que gana por goleada a la estrategia de juego católica. Aquí sí que las finales todavía las juegan los alemanes y otro... Aquí sí que estamos en claro fuera de juego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
;