Números

Los todavía malos augurios de Angela Merkel salen al paso del cínico optimismo de Rajoy, Montoro o Báñez

Publicado en El Periódico de Aragón el 18 de noviembre de 2012

Los números son ya más importantes que las palabras. Y no solo porque la economía se ha sentando encima de la política. Ahora las palabras no encuentran refugios ni eufemismos para describir una realidad contradictoria que ya no se deja comprender. Los números tienen menos ligaduras, otra libertad. Hay mil maneras de condensarlos en datos relativos y tantos por ciento. Proporcionan una base que, cierta o no, tiene tal margen de interpretación que el mismo signo puede ser visto igual de favorable, o no, por adversarios opuestos.
Y en estas nos vemos cuando Fátima Báñez, ministra de Empleo (que sigue sin dimitir), con los pésimos datos del paro en la mano dice sin rubor que estamos saliendo de la crisis porque ve "señales esperanzadoras" y "que no es un optimismo vacío", aunque no lo explica. Menos pudor exhibe Cristóbal Montoro, jefe de Hacienda, cuando ante unos presupuestos de ciencia ficción aventura que el 2013 será el último año de la crisis. Claro que también sostiene que son las cuentas más sociales de la historia democrática. En fin.
No faltan voces en la misma sintonía incluso fuera del Gobierno. José Manuel González Páramo, exmiembro del Comité Ejecutivo del BCE, dice también que el 2013 será el punto de inflexión de la recuperación de la UE. Reconoce que son datos inapreciables aún para los ciudadanos, pero que habrá un crecimiento entre el 0,5 y el 0,2%. Rajoy, por si acaso, fiaba el martes sus propios vaticinios al 2014.
Todo esto estaría bien por aquello de que infundir optimismo puede incluso ser un valor positivo casi cuantificable. Pero es que, mientras, la auténtica dueña del cortijo europeo, Angela Merkel, zanja sin ambages que aún queda "un gran esfuerzo, de cinco años y más". Y a estas alturas ya sabemos todos en qué se traduce realmente lo que dice la cancillera y su políticas de austeridad, ¿verdad?
Otros pioneros en el uso de las fechas fueron los mayas, cuando al parecer vaticinaron el fin del mundo para diciembre del 2012. Aún tienen tiempo de acertar, claro, pero si de lo que hablaban era de grandes desastres e interpretamos sus predicciones como datos relativos en tantos por ciento, ya no hay duda. Tenían razón.

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