Paradojas

En la marca de agua de los nuevos billetes de cinco euros se observa una (diosa) Europa lánguida y frágil, con aspecto de desaparecer en cualquier momento

Publicado en El Periódico de Aragón el 2 de diciembre de 2012

Los estadistas en política son hoy una especie extinguida. No son necesarios en un escenario en el que impera la obtención rápida de beneficios y escasean, por no decir han desaparecido, los horizontes sociales. Los discursos ya no reflejan aspiraciones sino que llegan con trampa. Se trenzan pensando en una explicación posterior, acomodable a hechos consumados. Es hora de aquellos a los que Lyotard llamaba, en 1979, "decididores", una base formada por jefes de empresa, altos funcionarios y dirigentes de grandes organismos profesionales (incluso confesionales) que suple a la clase política tradicional. Inventan su realidad y sus palabras caen en un suelo pantanoso de paradojas y prioridades desenfocadas.
La sustitución de los billetes de euro es el penúltimo ejemplo. Se trata de mejorar sus elementos de seguridad, mientras existen serias dudas sobre su propia supervivencia y no digamos cómo su implantación ha falseado la relación entre los países y sus propias economías. También cabe preguntarse si es oportuno, en el nuevo diseño de los billetes de cinco euros, acudir precisamente a la mitología griega. Buscar lazos culturales en un pasado remoto no tendría nada de malo si no fuera porque la diosa griega Europa, ahora mismo, simboliza más bien la herida por la que esta se desangra.
Puede que se trate de una paradoja más en un mundo complejo. O no. Porque además de la falta exhibida de ideas y criterio para construir un relato sensato y creíble de futuro, y la escasez de arrestos para mirar antes al pueblo que a los mercados, este modo ligero de recurrir al imaginario común de nuestra civilización más bien distorsiona y banaliza su poso. No olvidemos que estamos en manos de gente a la que no le importa robar las referencias para desmantelarnos el camino.
O quizá se trate de algo peor. De un mensaje cínico o una tétrica advertencia. Al fin y al cabo, Europa fue raptada por Zeus, como lo está Grecia por los bancos alemanes, y si uno se fija en la marca de agua de los nuevos billetes, lo que allí se observa es de una languidez sobrecogedora y de un aspecto tan etéreo y frágil que parece que en cualquier momento va a desaparecer. Y se acabó.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Modelo de sociedad caduco y acabado....O se cambian muchas cosas o nos iremos hundiendo poco a poco, quejándonos de que las cosas no son "como antes"....

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