A la incertidumbre natural de ser padres se suma hoy en día el vértigo añadido de saber que integrará una generación llamada a vivir peor que las precedentes
Publicado en El Periódico de Aragón el 3 de marzo de 2013
Cuando dentro de algunos años lea estas líneas probablemente ya habrá escuchado muchas veces las pequeñas historias que rodearon su llegada al mundo. Episodios propios de cada familia que con el tiempo se repiten de boca en boca hasta que suelen convertirse en pequeñas leyendas. Cómo sus padres agarraron el test de embarazo como si fuera una lámpara maravillosa; la reacción inenarrable de las abuelas, preparando el ajuar desde el minuto uno; la impaciencia disimulada del abuelo, algo frustrado por tener que esperar tantos meses aún... Quizá para entonces ya haya oído mil veces que no hay nada en la vida que provoque tantos pensamientos y emociones como la noticia de la llegada de un hijo.
Algo más complicado será explicarle que a la lista de sentimientos acumulados se sumó esta vez el vértigo añadido de saber de antemano que integrará una generación llamada a vivir (bastante) peor que las precedentes. Parece una broma pesada pero es la única certeza que se puede dejar ahora por escrito. Constatar que viene a una civilización en retroceso multiplica la natural y lógica incertidumbre de toda pareja que espera un bebé.
A ver cómo le explicamos que los niños de ahora llegan a una sociedad dominada por lo que llamamos "mercados", que en realidad son entes sin rostro, moral ni entrañas que con el tiempo han redefinido al alza el concepto avaricia. Eso sí, gracias, principalmente, a la complicidad de políticos que entre la arrogancia y la incapacidad no alcanzan para admitir que están secuestrados por un despiadado poder que se mantiene en la sombra.
Con todo, habrá que hablarle también de los síntomas de vida ofrecidos aún por una ciudadanía que ha dicho ¡basta ya!, hastiada, avergonzada y herida tras sufrir en sus carnes cómo muchas de las conquistas sociales logradas durante décadas se han ido por el desagüe de la irresponsabilidad, la mala gestión y la corrupción. Es la gente que ha salido a la calle no a aportar soluciones sino a avisar: o cambiamos drásticamente de modelo o el sistema colapsará sin remedio. Asumiento que la criatura llegará a una vida más pobre en lo material y en lo inmaterial, al menos queda esperar (y soñar) que nazca en un mundo distinto.
.jpg)

No hay comentarios:
Publicar un comentario