Haría falta comprobar si Angela Merkel es quien decide de verdad o la marioneta de los lobbistas del Bundestag
Publicado en El Periódico de Aragón el 7 de abril de 2013
El amago de meter directamente la mano en las cuentas bancarias de los chipriotas ha disparado alarmas y ha dejado dudas sobre el método. La primera pasaba por saber quién era Jeroen Dijsselbloem, presidente del Eurogrupo, responsable de la decisión, y que hacía exactamente allí. Y es que el olor a chamusquina es cada vez más intenso. Jordi Sevilla sostiene que en el posterior recule ningún comisario se hizo personalmente responsable pese a haber ratificado un acuerdo aparentemente unánime.Así, las miradas se mantienen fijas en la cancillera de Alemania y de la Gran Alemania (antes conocida como Unión Europea), que casualmente fue quien colocó a Dijsselbloem en su pomposo sillón. Y como ya nada es lo que parece, haría falta comprobar si Merkel es quien realmente decide o por el contrario se limita a administrar la voluntad de los 5.000 lobbistas que frecuentan el Bundestag, como sugiere Rafael Poch.
Lo que es seguro es que la toma de decisiones en la política europea es ahora mismo un bosque difuso de sociedades interpuestas con sus recurrentes testaferros y con un objetivo casi de alquimia: beneficios sin responsabilidad. A la espera de ver qué pasa en Portugal, Chipre ha sido el penúltimo escalofrío que ha puesto en tensión la eurozona, y eso que representa solo el 0,2% del PIB general.
El mismo Djsselbloem confirmó que la decisión sobre los depósitos de la pequeña isla podría servir de modelo para otros, al tiempo que el ministro de finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, quien no parecía estar en esa fiesta, corría a desmentirlo. Mientras, Mario Draghi (BCE) ha optado por un esclarecedor no pero sí para acabar de liarla. La incógnita ahora pasa por saber si estamos ante un verdadero y simultáneo contraste de pareceres o si se trata de una estratagema torticera para que ante pésimas noticias, las malas no parezcan peores.
Es el filósofo polaco Zygmunt Bauman quien nos advierte sobre las consecuencias de un poder que actúa en la trastienda de las instituciones políticas; de un poder, en ese sentido, "abstracto" y desubicado; y elige para definir la situación una palabra que acojona por sí sola: "Metaproblema". No hace falta añadir nada más.

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