Hoy hace 195 años que nació Karl Marx, el primero en advertir del potencial destructor del capitalismo
Publicado en El Periódico de Aragón el 5 de mayo de 2013
La escena sucedió en Argenteuil (Francia), en casa de su hija Laura (según la versión de Canal Historia). Le quedaban apenas unos meses de vida cuando, agotado y decepcionado, pronunció ante su yerno Paul Lafarge una frase célebre: "Lo cierto es que yo no soy marxista". La deriva que habían tomado sus ideas llevó a Karl Marx a apartarse adrede de un movimiento que ya no reconocía y del que, al final de sus días, no se sentía responsable. Y eso que no alcanzó a ver cómo sus teorías aún se trasformarían en recetas dogmáticas y totalitarias que si algo no tuvieron en cuenta fue a la clase trabajadora. La implacable URSS de Stalin y otros países del Este son los mejores ejemplos.Han pasado los años y el coautor junto a su íntimo amigo Engels del Manifiesto comunista --quizá el tercer libro más leído por la humanidad-- sigue sin tener buena prensa. Hacer una defensa de su figura es un ejercicio periodístico de riesgo. Pero ahora que los analistas se empujan unos a otros en un callejón sin salida, no está de más recordar en un día como hoy, cuando se cumplen 195 años de su nacimiento, que Marx fue el primero en advertir del potencial destructor del capitalismo. Entre otras muchas cosas, fue un adelantado a su tiempo que acertó cuando predijo la explosión de la globalización y sus consecuencias.
De hecho, estos últimos años de crisis sin fin han servido para que su reputación remontara unos cuantos escalones. El escritor Tristram Hunt ha recopilado algunos ejemplos: en otoño del 2008 Times recordó su figura bajo un titular mayúsculo: "Ha vuelto"; el analista británico Meghnad Desai habla de "la venganza de Marx" en un documento que se ha convertido en un tratado de referencia, y hasta New York Times ha admitido que los plateamientos del filósofo "vuelven a cotizar en bolsa". Incluso Joseph Ratzinger elogió su "capacidad analítica" siendo todavía Papa.
Con todo, es evidente que Marx está condenado a un juicio sumarísimo eterno, algo que está por ver que ocurra con los auténticos responsables de habernos traído hasta aquí. Gente como Merkel y sus palmeros a los que seguro nunca veremos en una mecedora confesando: "Lo cierto es que yo no soy capitalista".

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