Consensos

Con su pacto con Mariano Rajoy, Alfredo Pérez Rubalcaba ayuda a blindar el bipartidismo y se aleja aún más de la socialdemocracia

Publicado en El Periódico de Aragón el 23 de junio de 2013

Los consensos están sobrevalorados. Es otra burbuja aún por pinchar. Hay acuerdos que vienen recomendados por el sentido común, la conveniencia, y otros a los que les empuja la necesidad. El que Rubalcaba ha suscrito con Rajoy parece obedecer a lo último. De esto ya sabemos mucho gracias a los pactos atados (pero no muy bien atados) que la experiencia histórica de la Transición nos ha dejado. Se puede ceder para obtener un beneficio en un futuro (particular o común), pero, a veces, ceder también significa perder o abandonar.
El juego democrático, y más en un sistema eminentemente bipartidista, debería ser ejemplar y respetuoso en las formas pero firme en los contenidos. Y honesto. En España, el progresivo desprestigio de la llamada clase política es consecuencia no de la crisis, sino de la corrupción, la chabacanería y la zafiedad del y-tú-más; pozo donde ha caído el modo de interpretar las diferencias entre adversarios.
Solo faltaba ahora la guinda de la flexibilidad en los contenidos. Este pacto tan ligero que solo "insta", sin plazos ni condiciones, da por hecho que una imagen de unión favorecerá a España en Europa. Pero en Bruselas (o en Berlín) el implacable objetivo son las estructuras y no las fachadas. Otra cosa es la clave interna. Un informe de la Fundación Alternativas, think tank afín al PSOE, concluye que si bien el PP está tocado electoralmente "por su gestión de la crisis", el PSOE está "hundido", con porcentajes mínimos de voto directo ("el 15% en algunos casos").
Así, tras semejante ejercicio de oportunismo, que a Rajoy no le viene mal, lo que finalmente se vislumbra es el blindaje del bipartidismo aun a costa de renunciar para siempre a la socialdemocracia. Habrá que ver dónde queda ahora ese "debate de ideas" siempre aplazado, después de que el mismo informe concluya que España ha dado "un gran salto hacia atrás" en cuanto a salud democrática. Y es que el neoliberalismo no solo no cuida, sino que desprecia la retórica ideológica. Su objetivo es otro. Y ayudar a simplificar la política no es el resultado de un "ánimo constructivo" bajo el mantra del "no queda otro remedio", es ser cómplice de su empobrecimiento y destrucción.

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