Es impropia de un presidente la frivolidad de asegurar que "el pesimismo está en retirada" en España
Publicado en El Periódico de Aragón el 16 de junio de 2013España se divide en cuerpo y alma. Pero no se trata de fidelidad a una tradición sino más bien de verificar una progresiva escisión. Por un lado la religión vuelve a tener un protagonismo sin parangón desde que vivimos en democracia, hasta el punto de que leyes bien arraigadas en la sociedad, que nos acercaron a la Europa moderna, vuelven a ser cuestionadas sin mayor justificación que el sesgo ideológico que proporciona el sector más derechista de la mayoría absoluta del PP. Ni Aznar se atrevió a tanto.
Pero fundamentalmente España se divide porque su Gobierno, atado de pies y manos o incapaz, nos quiere hacer creer que en lo etéreo se pueden tomar las decisiones adecuadas. Es impropia de un presidente, acaso sí de un pitoniso, la frivolidad de asegurar que "el pesimismo está en retirada" sin un convincente y concreto plan de acción. La flamante presentación del proyecto Marca España es la sonrojante penúltima prueba.
Es poco más que una campaña publicitaria similar a otras de nuestro sector turístico en el pasado (el propio ministro García Margallo utiliza el verbo "españolear"). Esta vez la pretensión es más global, pero no pasa de ser una fachada o una tramoya teatral, donde se recurre a los mismos tópicos de flamenco y playa de siempre más la vampirización de los éxitos particulares de unos deportistas.
Que se dejen de lavados de cara. En este país no existen estrategias de largo recorrido. Con la industria en descomposición, siguen los recortes (o llámese desprecio) en I+D y en educación, es decir, en el único futuro sensato posible, hasta el punto que consentir la enésima fuga de cerebros no solo supone una pérdida de activos, sino tirar por la borda el tiempo y dinero empleados en su formación.
Sobre el constatable desprecio por la cultura pende la sospecha, no sin aire de venganza, de que la derecha no fue convocada a aquella sorprendente alianza entre cultura y política de los años del PSOE de Felipe, ese concepto CT tan lúcidamente desarrollado por Guillem Martínez. A falta de proyectos tangibles, la retórica Marca España vive entre nubes con gusto a glorias pasadas. Recordar es una cosa, pero rebuscar en el pasado es propio de quien no tiene futuro.

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