Amigo invisible

La crisis sigue adelante: la tijera no parece suficiente y la colecta forzosa entre los que más tienen tampoco

Publicado en El Periódico de Aragón el 2 de octubre de 2011

Llevamos cuatro años de crisis y hemos escuchado toda clase de explicaciones, diagnósticos y anuncios de recuperación: es la naturaleza cíclica del capitalismo, vivimos en una situación excepcional pero coyuntural... (Zzzzzzz). Por un momento, incluso oímos hablar de la «refundación del capitalismo» y de algunas medidas concretas que rápidamente se esfumaron. Los pronósticos optimistas acerca de una recuperación--normalización fallan una y otra vez y nadie acierta a encontrar una receta más allá de una palabra que ha venido para quedarse definitivamente: austeridad.
    La sociedad de consumo en la que vivíamos bien instalados hace tan poco ha quedado cancelada y las comunidades autónomas, ahogadas en presupuestos imposibles de equilibrar, mueven la tijera aquí y allá para generar liquidez (en algunos sitios, esto es compatible con gastarse 20.000 euros en un sofisticado reloj para el hemiciclo, claro). Pero no alcanza. El Poseidón ya está boca abajo y parece que la única manera de salvarse pasa por la imaginación. En algunos países, dar un paso adelante para desarticular los paraísos paraísos fiscales o recaudar impuestos a los más poderosos no parecía posible ni prudente hasta que, de repente, las grandes fortunas se han hecho visibles y lo han pedido expresamente. Es decir, proponen que les suban los impuestos. ¡Sorpresa!: Superman y Clark Kent se sientan juntos en la misma mesa en EEUU, Francia y Alemania, por ejemplo.
    En España, no. claro. Aquí los ricos prefieren mantener a salvo el botín, y como mucho, al margen del vaivén que se traen los políticos con el Impuesto de Patrimonio (Zzzzzzzz), encontramos una iniciativa en Cataluña que pasa por un impuesto para grandes fortunas. Eso sí, de carácter temporal: solo se aplicará, según la Generalitat, mientras duren los recortes. Es decir, no deja de ser una colecta forzosa entre los poderosos en tiempos de necesidad, nada que pueda achacarse a un cambio de modelo. Cuando se acabe lo recaudado, se organiza otro a escote y arreglado. Puestos a dar con ideas originales, queda esperar si al llegar la Navidad alguna comunidad organiza por ejemplo un amigo invisible a lo bestia, para que nadie se quede sin regalo. Pero ¡ojo!, señores ricos, no vale elegirse a sí mismo.
 
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