Churchill ya dejó dicho que el problema de los hombres es que no quieren ser útiles sino importantes
Publicado en El Periódico de Aragón el 21 de agosto de 2011
En el 2000 nació en Italia una experiencia literaria de escritura multiautores llamada Wu Ming (sin nombre, en chino) con vocación de compromiso, no solo de comunicar, sino también de intervenir socialmente. Básicamente, sus integrantes apostaban por la relevancia de lo escrito y no de los autores. Se trataba de una ramificación del Luther Blisset Project, pseudónimo compartido surgido en 1994 en Europa y EEUU y basado en un personaje imaginario que aglutinaba una aportación multicultural colectiva.Con el tiempo han surgido innumerables iniciativas con cariz social al cobijo del anonimato. Anonymous (Mi nombre es Legión, porque somos muchos, dice uno de sus lemas) o Democracia Real Ya son dos ejemplos recientes. Un portavoz de este último colectivo explicaba hace poco movimientos como el quincemayista y otros similares aportando la imagen del «cerebro-colmena» y la noción del enjambre, utilizada en la investigación sobre inteligencia artificial y las técnicas grupales racionales de resolución de problemas, sin un control centralizado y bajo la aparente sensación de anarquía La inteligencia del enjambre es principalmente social, basada en la comunicación y en la cooperación. No menosprecia la subjetividad de cada cual, sino que la enriquece, cuando se comparte. La hace útil.
Pero... el inagotable aforista Winston Churchill ya dejó dicho que los hombres no querían ser útiles sino importantes. Destacar para ser recordado. Parece que ni siquiera una vida plena lo es tanto si no se puede contar. Quizá por ello están ahí muchas biografías y memorias que apenas sirven para satisfacer tanto la vanidad del protagonista como la curiosidad de sus seguidores (por cierto, están a punto de salir las memorias de Mariano Rajoy).
Vivimos tiempos de confrontación --quizá revolución-- y aunque no faltan vaticinios es evidente que nadie acierta a vislumbrar lo que está por llegar. De un lado una multitud que, alternando errores y aciertos, apuesta por la fuerza del anonimato y el potencial del enjambre para provocar un cambio. De otro, figuras obcecadas en obviar los nuevos movimientos sociales y guardar en formol las estructuras del poder. Queda saber quién quiere ser útil y quién se conforma con ser importante.
