El niño de Aznar

Hace cinco años que el expresidente admitió la ausencia de armas de destrucción masiva en Irak

Publicado en El Periódico de Aragón el 5 de febrero de 2012

Un niño iraquí que en lugar de brazos tiene dos muñones ensangrentados lamenta no poder aplaudir como esas personas que justo dos días antes sí dedicaron una ovación a José María Aznardespués de que este comentara en un acto público, con esa ironía tan suya, que en su momento «no fue tan listo» como para saber que el régimen de Sadam Husein en realidad no poseía armas de destrucción masiva. «Tengo el problema de no haberlo sabido antes, pero es que, cuando yo no lo sabía, nadie lo sabía», dijo entonces. ¡A ver quién no llama a esto alta política!
    El pequeño brutalmente mutilado es un personaje imaginario de una de las tiras más recordadas de Antonio Postigo, publicada en este diario el 9 de febrero del 2007, pero bien podría ser cualquiera de los niños que han resultado heridos o muertos en uno de los conflictos más estúpidos de la Humanidad. Al estilo de esos dirigentes endiosados que habitúan a clamar que será la Historia quien les juzgue, Aznar también apeló ese día a la frase «el tiempo me dará la razón» para justificar la presencia de España en la infame reunión de las Azores (por cierto, casi nueve años después, el anfitrión de aquella cita, Durao Barroso, sigue repartiendo abrazos por Europa y recogiendo condecoraciones --Rodríguez Zapateropor ejemplo, le otorgó la Orden de Carlos III horas antes de dejar la presidencia--. Barroso mantiene que entonces fue «engañado»).
    Pero ya han pasado cinco años de su patética confesión --y pasarán otros cinco y diez más...-- y la perspectiva del tiempo y los acontecimientos no han hecho sino aumentar la posición de ridículo de Aznar, y también la de sus amigotes Bush y Blair. Aunque hay quien, como ocurre con el diplomático Inocencio Arias, que considera «incorrecto» que se afirme que la guerra empezó sobre una base de mentiras.
    Mientras, los que ya estén realmente hartos del debate sobre la conveniencia de imponer democracias  a cañonazos siempre pueden canalizar su rabia echando un nuevo vistazo a El niño de Aznar, tanto en Twitter (@latiradePostigo) como en un vídeo en Youtube, en el que además aparecen estos versos de Miguel Labordeta: «Mataos, pero dejad tranquilo a ese niño que duerme en su cuna».
 
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