El partido

Los ciberactivistas de Anonymous han preparado acciones contra la 'ley Sinde' con motivo de los Goya

Publicado en El Periódico de Aragón el 13 de febrero del 2011

Hay una vieja artimaña en el fútbol que suelen emplear equipos más modestos que consiste en utilizar los primeros instantes del partido para poner en órbita a un elemento clave del rival, ya sea su líder natural, su capitán o su estrella. Quizá los tres en uno. Se trata de aprovechar que el árbitro aún anda algo frío para mandar un mensaje de advertencia general.
    Es curioso observar cómo este particular protocolo del fútbol tiene sus semejanzas en otras situaciones mucho menos prosaicas. El filósofo y político italiano Antonio Gramsci, por ejemplo, analizó en sus escritos cómo las clases dominantes se las ingenian para desactivar una amenaza mediante el fichaje del líder o líderes del otro bando, en este caso en el ámbito político-social. Gramsci, que murió en 1934 tras pasar muchos años en la cárcel por su oposición a Mussolini, incluía esta práctica dentro de lo que él llamaba revolución pasiva, expresión que utilizaba para englobar las argucias de los sectores dirigentes para anular cualquier contrapoder.
    El problema para los que manejan los hilos llega, claro, cuando la amenaza en cuestión no tiene líderes definidos, algo que rompe los esquemas de quienes están habituados a combatir usando armas tradicionales. Con la irrupción de los ciberactivistas de Anonymous, las grandes estructuras de poder están reeditando el susto que se llevaron en 1999, cuando en Seattle la cumbre de la Organización Mundial del Comercio se convirtió inesperadamente en escenario del nacimiento de un movimiento de alterglobalización.
    Expertos como la periodista Pepa Roma, autora del libro Jaque a la globalización, consideran que aquella fue la primera gran protesta contra el sistema global. Raro es el día que Anonymous no protagoniza una acción, ya sea en Túnez, Italia o EEUU, donde esta semana han atacado la web de una empresa vinculada al FBI que decía haberles identificado. Y hoy tienen previsto protestar contra la ley Sinde con motivo de los Goya. Queda esperar la respuesta de los grandes poderes.
    La esencia del rival, donde impera la estructura en red, sin cabecillas claros, les obliga a contratacar con imaginación. El partido ha empezado, Anonymous mueve el balón y de momento nadie sabe cómo quitárselo.
 
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