Escalofríos

Los exponentes del capitalismo español consideran el actual modelo de país «agotado»

Publicado en El Periódico de Aragón el 12 de diciembre del 2010

Hace dos semanas unas cien personalidades, entre ellas las figuras más destacadas de la economía española, llevaron en mano al rey Juan Carlos, al amparo de la Fundación Everis, lo que han denominado la declaración Transforma España. Se trata de un documento que resalta la grave situación que atraviesa el país y en el que se piden soluciones radicales, que pasan incluso por un cambio profundo de las estructuras del Estado.
    Sus firmantes, entre ellos dirigentes de las principales empresas y bancos --Telefónica, Repsol, Acciona, Endesa, FCC, BBVA, Santander--, es decir, los exponentes del marco capitalista que impera en España, piden una reinvención del sistema, ya que consideran que el modelo vigente está «agotado». Muchos han visto en esta declaración, que también cuestiona los métodos electorales de la ley D'Hondt, cargas de profundidad casi golpistas.
    Las conclusiones inciden en que sea el ciudadano el epicentro de la sociedad, lugar que creen que han ocupado en exceso los políticos. Auguran que el individuo sería vital en la transformación, idea que no es precisamente nueva. Que la clave está en el individuo se escucha desde la Ilustración, pero es obvio que las sociedades no siempre han sabido llevar a la práctica las teorías (marxismo, liberalismo...).
    Un defensor acérrimo de la autonomía individual fue el pensador Cornelius Castoriadis, fallecido en 1997. Este filósofo greco-francés defendió por encima de todo la democracia por ser el escenario en el que es posible lo que él denominaba la política –concepto que atribuye al individuo– ante lo político –concepto que atribuye al poder económico–.
    Tras analizar con desazón cómo lo político atrapaba a la política y cómo los regímenes pasan a ser «engañosamente democráticos», Castoriadis llegó a la conclusión de que en la actualidad no se puede estar al mismo tiempo a favor de la democracia y del capitalismo. Mirado así, y dado que nadie apuesta por reformar a fondo el capitalismo pese a su deriva, y todo intento queda en palabrería y manidas alusiones al fundamental papel del individuo –en la teoría– que nunca llega a ser fundamental –en la práctica–, provoca escalofríos preguntarse qué va a ser entonces de la democracia.
 
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