Muchas voces avisan de que se está dejando ir una oportunidad única: el colapso del neoliberalismo
Publicado en El Periódico de Aragón el 16 de enero del 2011
Con los políticos jugando a los gerentes, la crisis campa a sus anchas como una masa informe y arrasa con todo, incluidas las ideologías. Y eso, que no faltan voces que reclaman que no se deje escapar una ocasión única: el colapso al que ha llegado el sistema neoliberal. El periodista Ignacio Ramonet, por ejemplo, tiene clara la agonía de la solcialdemocracia en los países de la UE. El director de Le Monde Diplomatic en español lamenta que el socialismo repudie objetivos propios de su ADN: pleno empleo, ventajas sociales ya adquiridas, desarrollo de los servicios públicos, erradicación de la miseria...En la misma línea, un socialista, el exministro Jordi Sevilla, se pregunta en su twitter si no haría falta otro XXV congreso, aludiendo a la renovación impulsada por el PSOE en Toulouse en 1972. El exresponsable de Administraciones Públicas, que al parecer nunca dedicó a Zapatero aquellas "dos tardes" en las que le iba a enseñar lo básico, achaca a la "debilidad ideológica de la socialdemocracia" la rebelión fiscal de los ricos, y ha acuñado el concepto de España bloqueada para resumir de forma gráfica la situación actual, un bloqueo que podría hacerse extensivo a muchos países.
En Estados Unidos, mientras, el panorama aún es peor. Allí el bluf del efecto Obama ha facilitado, entre otras cosas, el renacimiento del Tea Party, movimiento ultraconservador que gana espacio político con mensajes apocalípticos sobre inmigración, homosexualidad o terrorismo de Estado (algún miembro ha llegado a insinuar que Washington estuvo detrás del 11-S). La crispación que estos extremistas generan en el país es tal, que son muchos los que les han señalado con el dedo tras el tiroteo de Arizona.
Los analistas tratan de dar con las claves de lo que se mueve "a la derecha de las derechas", como lo define el profesor de la Universidad de Illinois Walter Benn Michaels, y alertan sobre cómo se está recuperando el discurso anticomunista de épocas ya olvidadas. Visto lo visto, los análisis parecen estar de más en muchos casos. Quizá todo sea más simple: a la derecha de las derechas, al fondo del todo, que se sepa no hay sitio para idearios políticos. Allí solo caben la discriminación, la paranoia, la crueldad y, por supuesto, la estupidez.
