Fin de ciclo

Quizá la Cultura de la Transición muera de una vez en brazos de un grupo de entusiastas acampados

Publicado en El Periódico de Aragón el 29 de mayo de 2011

La perspectiva que ofrece el paso del tiempo ayuda a matizar cada vez más la idílica visión de la Transición que hemos heredado los españoles durante 30 años. Nadie discute la esencia del desmantelamiento de una larga dictadura y la importancia de dotar al país de una estructura multipartidista y formalmente democrática, pero son muchos los que poco a poco aportan miradas añadidas sin que se disparen las alarmas.
    El historiador Ferrán Gallego habla de "mito", el economista Vicenç Navarro de etapa "inmodélica" y el escritor Rafael Reig le cambia el nombre y la llama "transacción". "La gente renunció a cambiar el mundo por vivir bien", dice. Y remata: "Nuestros padres perdieron la memoria a cambio de un plato de lentejas". A ellos se suma el poeta José Manuel Caballero Bonald, quien define una "transición cosida con hilos", que ha conducido a una "democracia tambaleante".
    Además, Ignacio Echevarría, ciñéndose al campo de la cultura, lamenta los excesivos abrazos de entonces y la asusencia de confrontación de fuerzas e ideas diversas: "Se resolvió plantar un jardín en el lugar destinado a servir de campo de batalla", dice el crítico literario. Así se entiende, por ejemplo, que algo tan supuestamente contestatario como la movida madrileña estuviera tan bendecido oficialmente.
    La guinda la ponen el periodista Guillem Martínez y el editor Amador Fernández-Savater con una interesante conversación en la que analizan lo que el primero denomina Cultura de la Transición (CT) --la esencia de la charla aún se puede encontrar en el blog Fuera de lugar--. En síntesis, los dos defienden que durante tres décadas, la CT se ha asegurado el "control de la realidad". Se trata de una cultura "desproblematizadora" en un paisaje consensuado en el que nadie ha podido saltar los márgenes marcados por las instituciones tradicionales.
    Opiniones que ayudan a dejar atrás viejos complejos no faltan a la hora de plantearse de una vez un cambio de ciclo, ahora que incluso los porrazos han quedado reducidos a un anacronismo nauseabundo. Martínez y Fernández-Savater auguraron que la CT moriría de vieja, y quién sabe si no agoniza ya en los brazos de un grupo de entusiastas que han acampado fuera de los límites estipulados.

 
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