Tercero incluido

Algunos partidos han superado la condición de bisagra para convertirse en puertas giratorias

Publicado en El Periódico de Aragón el 20 de marzo del 2011

En un mapa político en el que dos grandes partidos polarizan a izquierda y derecha la mayoría de los votos en proporciones similares, el papel de los terceros autodenominados "de centro" suele ser vital y casi siempre desproporcionado con sus resultados electorales. Cuanta más igualdad hay entre los dos máximos aspirantes, más protagonismo cobra el tercero en discordia, en cuyas estrategias figura la renuncia expresa a pelear de tú a tú con los otros, para luego desequilibrar balanzas con las llamadas políticas de pactos.
    El politólogo italiano Norberto Bobbio explicó hace ya unos años cómo hay partidos que se "introducen" en un espacio político entre la derecha y la izquierda --lo llamaba "Tercero incluido"-- con el objetivo no de "eliminar" a nadie, sino de "alejar a unos y otros y evitar que se toquen", ofreciendo una propuesta ideológica artificial de "praxis sin doctrina".
    La descripción es oportuna ahora que José Ángel Biel prepara una nueva campaña resituando al PAR en un punto estratégico desde el que empujar a sus márgenes a la "rancia derecha" y la "depresiva izquierda", según sus palabras. Tras el argumento de facilitar estabilidad y gobernabilidad, en su evolución --quizá involución-- este tipo de formaciones han superado la condición de bisagra para convertirse sin rubor en puertas giratorias de doble dirección.
    En el plano nacional, un ejemplo reciente lo protagoniza Coalición Canaria, que en el 2007 pactó con el PP para hacerse con el Gobierno de las islas pese a no ser la lista más votada --las autonómicas las ganó el PSOE--, y hace poco se alió con Zapatero hasta final de la actual legislatura, apuntalándole con sus dos escaños en Madrid pese a contar con el 0,65% de los sufragios nacionales en las generales del 2008.
    En el ámbito local, también es fácil desempolvar precisamente el caso del PAR, que cambió de siglo aliado con el PSOE en la DGA al tiempo que daba apoyos vitales a José Atarés (PP) en la ciudad de Zaragoza. Y ahora, tras 12 años asociado con los socialistas en el Gobierno regional, no descarta hacer lo propio con el PP de Luisa Fernanda Rudi. Observando a algunos políticos, hay días que es inevitable acordarse de Groucho Marx cuando dijo: "Estos son mis principios, si no le gustan, tengo otros".
 
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