Cuando eres el puto jefe puedes ejecutar de forma extrajudicial y a domicilio al peor de los terroristas
Publicado en El Periódico de Aragón el 8 de mayo del 2011
De los think tanks estadounidenses han surgido teorías de enorme repercusión en la historia reciente, fuertes corrientes de opinión y pensamiento que muchas veces han servido de argumento perfecto para convertir el país en el guardián del mundo. Halcones como George W. Bush y sus compinches de la industria del armamento, por ejemplo, estaban encantados con teorías como la del Choque de civilizaciones, con la que Samuel Huntington dibujó a principios de los 90 un mundo en continuo conflicto, compuesto por ocho grandes civilizaciones que actúan como enormes placas tectónicas condenadas a colisionar. El politólogo, además, señalaba a la religión como motivo de disputa más relevante: "Quizá la fuerza fundamental que motiva y moviliza a la gente", decía.Con visiones así, los enfrentamientos están servidos. Solo hay que ir a buscarlos o dejar que actúe el efecto mariposa: unas cuantas teorías sobre liderazgo y superioridad echadas a rodar en una sociedad democrática pueden terminar años después con la invasión ilegal de otro país, o con la ejecución extrajudicial, a domicilio y sin más explicaciones del número uno de los terroristas. Si cada día de tu vida mamas, respiras e interiorizas que eres el que manda, al final lo lógico es que te sientas, parafraseando a Guardiola, el puto amo del planeta.
A menor escala, claro, pero en España también tenemos tanques de pensamiento, alguno de ellos de prestigio internacional como ocurre con el Real Instituto Elcano. Otros, ya en el plano político, están detrás de los partidos supuestamente para abastecerles de ideología, planteamientos y análisis estratégicos. En el caso del PSOE se sitúa la más o menos desconocida Fundación Ideas, donde arrinconaron al exministro Jesús Caldera, mientras que en la tramoya del PP, ¡atención!, se agazapa FAES, o lo que es lo mismo, el púlpito desde el que José María Aznar difunde su doctrina.
Convencido de que le rodea un aura de ser superior, el expresidente no es consciente de que a estas alturas su figura provoca hastío con efecto retroactivo. Maneja con orgullo y soberbia su think tank para marcar el paso ideológico del PP cuando en realidad, aunque se resista a admitirlo, ha dejado de ser el puto amo que era.
