Vientres libres

Las revueltas que sacuden los países árabes son independientes, pero tienen objetivos iguales

Publicado en El Periódico de Aragón el 27 de febrero del 2011

Años antes de la abolición de la esclavitud se extendiera por los nuevos países de Latinoamérica en la primera mitad del siglo XIX, en la mayor parte de ellos se impuso por contagio un principio jurídico conocido como Libertad de vientres, un primer paso en el proceso abolicionista por el cual los hijos de las mujeres esclavas nacían libres o, según la norma elaborada por cada país, lograban la libertad con la mayoría de edad o al contraer matrimonio.
    Manuel de Salas, uno de los padres de la República de Chile, introdujo la ley en su país en 1811 y Argentina (1813), la actual Colombia --con un primer amago en 1814 y una norma definitiva en 1823-- y Perú (1825), por ejemplo, pronto fueron alcanzados por la onda expansiva. Antes de eso, la prohibición de traficar con seres humanos y, mucho antes, los focos de rebelión de los propios esclavos luchando por su libertad, se convirtieron también en movimientos que por efecto dominó sacudían uno tras otro los territorios de esa parte del planeta y a sus metrópolis.
    La perspectiva del tiempo permite analizar muchas propagaciones similares a partir de brotes aislados con consecuencias determinantes para la civilización: los efectos de la Ilustración y la Revolución Francesa, los procesos anticoloniales latinoamericanos, los movimientos obreros de la industrialización... En la lista se podrían incluir también conquistas sociales como la introducción del sufragio universal, con una primera oleada para los varones en países como EEUU, Alemania, España o Francia ya avanzado el siglo XIX, y otra segunda en el XX para las mujeres, como consecuencia del fenómeno feminista que recorrió Occidente (en nuestro país, el voto femenino se estrenó en 1933, en plena Segunda República).
    Ahora la Humanidad asiste a un nuevo seísmo social que salta fronteras y que como otros anteriores está llamado a ocupar un sitio preferente en la Historia. Las revueltas árabes son independientes y tienen sus propias singularidades --centra la atención la libia por el empeño de Gadafi en caer con las manos manchadas de sangre--, pero todas coinciden en un objetivo final que alcanzarán antes o después: echar de una vez a los tiranos para que las siguientes generaciones nazcan de vientres libres.
 
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