Guerra europea

Nos mienten; presumen de hacer "más Europa" mientras ellos mismos recelan de sus propios acuerdos

Publicado en El Periódico de Aragón el 1 de julio de 2012

Si la política fue el modo civilizado adoptado por los Estados modernos para solventar sus conflictos y así evitar las guerras, hoy parece más bien la pantalla que disimula lo que de hecho es una feroz contienda velada. Algunos dolorosos fantasmas vuelven a escena o quizá nunca se fueron del todo. La escenificación de una Europa unida solo alcanzó la desregulación económica. Con los mercados especulativos financieros al frente, cada viejo país mide sus fuerzas con el resto, en un sálvese quien pueda de alianzas débiles, engañosas y puntuales, donde la propia salvación empuja a otros a su hundimiento.
  Así, desde la perspectiva de potencia dominante, Merkel aboga/exige mayores cesiones de soberanía económica, lo que ella llama "integración acelerada" en la UE y que en realidad significa un empobrecimiento de la política. Curiosamente, otro fantasma que vuelve, el de Margaret Thatcher, ya advirtió en 1990 sobre dos factores ahora claves: la fobia de Alemania a la inflación y el efecto devastador del euro en las economías ineficientes de los países más pobres.
  Pero el verdadero campo de batalla por donde se desangra esta Europa que nunca fue ni se diseñó para sus ciudadanos es justamente su propia sociedad. Entre mensajes bipolares que unas veces utilizan el terror ante el abismo (para paralizar críticas), y otras ofrecen esperanzas inexplicadas (triste y pobre placebo), el parte fatal de este conflicto virtual es el número creciente de marginados y finalmente excluidos de un sistema que obtiene su beneficio en la especulación y ya no en el trabajo.
  Austeridad, recortes, estrangulamiento económico... Después de todo, no suponen sino el desastre para la mayoría, que por goteo y a cámara lenta va dando cuenta del fracaso de proyectos de vida antes asentados, de desgracias personales que han hecho que el número de suicidios sea cada vez mayor.
  Nos mienten. Presumen de hacer "más Europa" mientras ellos mismos recelan de sus propios acuerdos. Peleas intestinas en cumbres y más cumbres que ni despejan dudas ni ofrecen un modelo común creíble, porque al anterior ya no se puede regresar. Y ya se sabe: nadie sale indemne de las guerras, ni siquiera el vencedor.

1 comentario:

Revoltosa dijo...

Me ha gustado especialmente la frase: "un sistema que obtiene su beneficio en la especulación y ya no en el trabajo." Da mucho que pensar en qué ns estamos convirtiendo como sociedad desarrollada.

No obstante yo opino que si vamos camino de "más Europa" más que nada porque "menos Europa" es imposible y si nos quedamos con "la misma Europa" nos hundimos todos.

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