'Beruf'

Cobijarse tras "medidas dolorosas pero inevitables" revela qué clase de 'no gestores' está al mando

Publicado en El Periódico de Aragón el 5 de agosto de 2012

El ejercicio de la política vive días de descrédito. Lógico. Primero, porque quienes causaron esta recesión se han hecho, sorprendentemente, con las riendas de la gestión. Segundo, porque proclamaron una falsa sentencia en forma de maldición: todos éramos culpables y debíamos pagar por ello. Y así, sobre los recortes y el estrangulamiento de los ciudadanos recae el coste exigido por los mercados sin rostro. ¿Tiene anticuerpos la verdadera política para protegerse de estos ataques externos? ¿Queda alguien que sepa conducir? Cobijarse tras "medidas dolorosas pero inevitables" revela que una clase de no gestores se ha colado en la cabina de mando para ocuparla, aunque no para dirigirla ni defenderla.
Pero las palabras polisémicas tienen también su parte de culpa. No es lo mismo entender la cima política como una meta, como un objetivo en sí mismo, que como un aporte coyuntural, un tránsito, el regalo/sacrificio de una excelencia. Es la diferencia entre vivir de la política y vivir para la política. De esta confusión ya se ocupó, en 1919, Max Weber, fruto de la ambivalencia de, ¡cómo no!, una palabra alemana: Beruf, que acoge el doble significado de profesión y vocación.
Con frecuencia se insiste en que la política parte de un sentimiento altruista de servicio público, un impulso que solo busca el bien común, con un recurrente conjunto de lemas que ni aun en su sospechosa reiteración logran resultar convincentes. Como vocación sugiere dignidad, limpieza. Como profesión se desnaturaliza, desciende hasta esa zona de sombra donde prima la búsqueda de riqueza personal, las tramas de intereses y la distorsión de los valores.
Si bien el sentido casi épico de la política vocacional no garantiza directamente el éxito, sí liga, al menos, la honestidad y el destino del gestor al de su propia gestión. Weber valora las actitudes valientes porque "no se llega jamás a lo posible si no se intenta repetidamente lo imposible", siempre que se ejerza con "pasión, responsabilidad y mesura". Si el interés general y el modo democrático aún son una prioridad, quizá sea vital regresar allí donde el ejercicio de la política comenzó a confundir vocación y profesión. Porque en español no son lo mismo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

 
;