Velocidades

En cuanto la carretera se ha empinado ha dejado de haber equipos. Europa viaja desde ya a dos velocidades

Publicado en El Periódico de Aragón el 12 de agosto de 2012

Hace nada éramos plenamente europeos, ese proyecto convergente e integrador. Pero cuando la carretera se ha empinado ha dejado de haber equipos y Europa se dispone (si es que no lo hace ya) a viajar a dos velocidades. Lo ha ratificado Merkel. Los que no puedan seguir el ritmo pagarán su ineficacia. Eso sí, Alemania, mientras, hace caja: según el periodista Carlos Santos, lleva ganados 65.000 millones de euros por los problemas financieros de otros. Por su parte, España integra ya el grupo de ayudados-rescatados-embargados. "No tenemos libertad para elegir", lamenta Mariano Rajoy. Las diferencias pesan más que la voluntad.
Pero volvamos a casa, donde, qué curioso, la voluntad alimenta las diferencias. La justicia es igual para todos es un estribillo pegadizo que cada vez suena más desafinado. Además, no sin dosis de esperpento, hallamos la guinda del despropósito en su más alto ámbito, en el caso de la indemnización de Carlos Dívar, expresidente del Supremo, institución que debería ser especialmente ejemplarizante.
En el apartado económico, cada punto del IVA hace estragos, desde abajo, claro, porque desde arriba nadie tiene responsabilidades concretas en el enorme agujero bancario que nos ha colocado a todos sobre el abismo, visto el tardío y grosero paripé (que otros llaman comparecencia) de la irrelevante y penosa Comisión del Congreso.
Se señala como economía sumergida cualquier pequeña chapuza no declarada, pero son los grandes patrimonios y las grandes empresas las causantes del 72% del fraude fiscal, según el sindicato de técnicos de Hacienda (Gestha). Se insiste en una amnistía fiscal (expresión que Montoro no acierta a pronunciar) y se consiente ese paraíso fiscal interior y legal de las Sicav. Y, lejos de lo que cabría esperar, el Gobierno ha disuelto recientemente, sin más explicaciones, la Unidad Especial contra la Corrupción en Baleares, que investigó a Urdangarin y Matas, entre otros.
Las sociedades se parten si no se basan en un único juego de reglas. Si no mantenemos un marco que garantice los mismos derechos para todos no podremos hablar de justicia, sino de muchas velocidades; demasiadas para un país que no encuentra el camino. 

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