Lecturas

Los periodistas geniales trascienden al soporte y dar con sus análisis y relatos es solo cuestión de tiempo

Publicado en El Periódico de Aragón el 19 de agosto de 2012

Cuatro días después de que Rafael Reig escribiera en Abc que aprovechar el verano para leer es una ocurrencia característica de "políticos y papanatas", el teletipo ofrecía la socorrida información de principios de agosto en la que cada año se detalla el destino vacacional de buena parte de los presidentes autonómicos y miembros del Gobierno. La mayoría, además de recalcar que su radio de acción iba a ser muy corto --"no es tiempo de grandes desplazamientos"--, insistió en que aprovecharía estos días para "reencontrarse con la lectura"; algo que el escritor asturiano asemeja al eterno repetidor, que siempre confía en recuperar en un mes lo que no ha hecho en un año.
A bote pronto parece algo excesivo mezclar a políticos y papanatas --término que Reig emplea con frecuencia-- como si fueran lo mismo, pero la cosa se suaviza cuando se comprueba en la RAE que en realidad solo hablamos de personas "simples, inocentes o muy crédulas". Es decir, supuestamente no tienen nada que ver (por mucho que unos y otros compartan hobbies veraniegos), ni es para tanto.
Como tampoco lo es que Patxi Zudaire, otro mago de las palabras, encabece cada lunes y jueves la respectiva entrada en su blog (TiempoRevuelto) con un directo, llamativo y aparentemente ofensivo "Buenos días, idiotas", fórmula que el propio periodista navarro se encarga de aclarar: "No hay animus iniuriandi y solo se apela a los idiotas porque somos mayoría y, así, el blog cobra etiqueta universal".
En sus textos, el maestro Zudaire, un trotamundos con una vida laboral, como él mismo detalla, extensa y equilibrada --"En siete periódicos me vi en la calle porque cerraron y otros siete siguen vivos, quizá porque me fui--, refleja la realidad con un lenguaje cuidado, cercano y socarrón. En una época en la que el debate sobre el futuro de la prensa de papel ha entrado en un aburrido laberinto, se agradece encontrar en la pantalla del ordenador análisis y relatos que ayudan a digerir el día a día, incluido el de políticos y otros papanatas, claro. Es evidente que los periodistas geniales trascienden al soporte y dar con ellos es cuestión de tiempo, aunque solo sea para que te llamen idiota un par de veces por semana. 

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