Presunto país

Tendrán razón los que dicen que mucho peor que la económica es la crisis de valores

Publicado en El Periódico de Aragón el 27 de enero del 2013

No es fácil encontrar una percepción tan unánime. El 97% de los encuestados por el último barómetro de Metroscopia muestran desconfianza hacia las instituciones, o más bien, a sus representantes. Mientras que ante los escandalosos datos del paro y la situación económica de la mayoría (incluidos los asfixiantes recortes), parece algo milagroso que el grado de contestación ciudadana, por abajo, no haga añicos el marco de la paz social, resulta que esta sí puede estallar por arriba un día de estos. Tendrán razón los que dicen que peor que la económica es la crisis de valores. En situaciones de tanta sensibilidad (debería ser siempre), el hecho de que más de 300 cargos políticos estén implicados en tramas de corrupción no puede entenderse como casos aislados.
Las (traperas) acusaciones de unos a otros también van más allá de las lógicas tácticas de desgaste entre adversarios que se alternan en el poder. El espectáculo de ver a los mellizos Convergència y Unió a la greña o los oscuros movimientos transpartidistas de De la Rosa descidiéndose a sí mismo es solo superado por las filtraciones contra el extesorero del PP llegadas de su propio expartido o por los experimentos literarios en la Fundación Ideas. Y es que si la estrechez es cuantificable hasta el punto de que hasta el cero es divisible, los grandes vicios no tienen ni freno ni fondo. (Ni apetece ya tocar el caso del duque de rúbrica enhiesta).
La ambición, como la envidia, es una cualidad infinita que solo la imprudencia de la codicia suele delatar. Cuando la frivolidad inconsciente ha ocupado el lugar de la responsabilidad pública, no hay sitio para la mesura. Pretender que los casos "disfuncionales" son solo personales y no reflejan una práctica habitual de los partidos, lo que inevitablemente viciaría la vida política dejándola a punto de implosión, se antoja insostenible. Según el mismo sondeo, el 95% no lo cree y el 87% pide que los cargos imputados sean apartados. Entre la indignación y la perplejidad, cabe preguntarse si al despertar la ciudadanía de este mal sueño, como en el cuento, los dinosaurios seguirán allí, o un meteorito habrá acabado con ellos o con todos en un país donde últimamente todo es solo "presunto".

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