El caso del tipo que tras arruinarse perdió a su mujer al póquer parece tener más de leyenda que de realidad
Publicado en El Periódico de Aragón el 2 de junio de 2013
Faltaban pocos días para la inaguración de los Juegos del 92. Era una noche de verano maravillosa en Zaragoza y el bar estaba hasta los topes. Ella servía consumición tras consumición con la energía y el esplendor de siempre; él acumulaba ya cinco o seis horas de partida. Mala señal. Demasiado tiempo. Seguro que había vuelto a perder. ¿Cuánto esta vez? A partir de aquí las versiones difieren. Algunos dicen que no le dijo nada hasta días después; otros, que lo hizo a la primera, en plena barra: "Tenemos que hablar. Ves aquel hombre de allí... me ha ganado. Te tienes que ir con él".Con el paso de los años el caso del tipo que tras arruinarse perdió a su mujer al póquer parece tener más de leyenda urbana que de realidad, pero aún hay quien jura haber visto la escena con sus propios ojos. Con todo, no deja de ser otro ejemplo más de hasta dónde lleva la desesperación por el juego de los muchos que se ven cada día a nuestro alrededor, especialmente ahora que tanto proliferan esas salas temáticas en las que se puede apostar incluso por Bob Esponja como sustituto de Del Bosque.
Estamos rodeados. Pones la radio y llueven los anuncios de casas de apuestas (en ocasiones con una complicidad de los propios locutores que raya la inmoralidad); enciendes la tele y te cansas de ver equipos de fútbol con la camiseta prostituida; y cae en tus manos lo que antes era un periódico de información deportiva de referencia y resulta que ha convertido su cabecera en un casino por internet. Y como todo siempre puede ir a peor, la regulación de las apuestas en la red acaba de cumplir un año con consecuencias brutales: la cantidad de dinero expuesta ha aumentado un 70%. A ello se suma la delirante predilección no por la I+D ni por los científicos que se han tenido que exiliar, sino por ¡¡¡Eurovegas!!!, al parecer el proyecto más potente desde Isabel la Católica, una ciudad-del-vaticano-del-azar en el que además se podría fumar.
No se sabe si los 71 científicos de la UE que han alertado sobre la necesidad de tomar medidas políticas para advertir de los efectos del alcohol tendrán éxito; lo que parece improbable es que algún día se nos advierta de verdad de que el juego perjudica seriamente no la salud, sino la vida.

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