Los motivos económicos se adivinan en el propio lenguaje de Wert cuando relaciona limosnas y becas
Publicado en El Periódico de Aragón el 14 de julio de 2013
Meritocracia o embudo? Al parecer, en el futuro neoliberal no cabremos todos. El melón de una nueva ley de educación se abrió escudándose en el alto porcentaje del abandono escolar temprano (24,9% en España por el 12,8% medio de Europa), sin tener en cuenta que este índice es causado más por razones históricas, y sobre todo económicas, que normativas.También la tasa de licenciados superiores en paro, según el último informe de la Fundación CYD, es del 12,4% frente al 5,2% de la UE, pero aquí se ha optado por reducir la perspectiva y determinar que tanto universitario es un despilfarro, por lo que el objetivo primordial es "ganar eficacia en el gasto", según el ministro del ramo, despreciando el hecho democrático de la formación como motor de ascenso social, donde además, según el informe citado, un tercio de los universitarios españoles provienen de familias sin estudios.
Es decir, una ley del embudo que busca soluciones hacia atrás y no hacia delante. Para ello, la llamada ley Wert se ampara en la meritocracia, un engañoso término que oculta un criterio clasista, porque no premia el talento y la capacidad. La prueba está en la indiferencia ante casos como el del reconocido mejor físico joven de Europa, a quien se le negó una beca en España aludiendo falta de méritos.
En definitiva, la discriminación es económica y se adivina en las propias palabras del ministro cuando relaciona limosnas y becas. Así, su meritocracia se asocia al mantenimiento arbitrario de privilegios, sustrato ideal para la corrupción (nuestro principal mal estructural). Además de subrayar que restringir el derecho a la educación es cercenar la Constitución (1) reimplantando criterios de desigualdad en teoría superados.
Más explícita, la siempre lideresa Esperanza Aguirre, que presume de claridad pragmática y no ideológica, defiende la excelencia de las mejores notas en base al "bien común", razonamiento que atropella al propio Wert, de impecable expediente académico pero con "incapacidad suprema para convivir", según reseña Graciano Palomo de un ministro que, añade el periodista, "no puede salir a la calle". Qué curioso, precisamente el lugar donde se validan y se revalidan las democracias.
1. Constitución Española: "Art. 27.- 1. Todos tienen el derecho a la educación. Se reconoce la libertad de enseñanza. 2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales".

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