Cierzo fresco

El zaragozano Eduardo Laborda cierra hoy en La Lonja una retrospectiva que ha recibido más de 60.000 visitas

Publicado en El Periódico de Aragón el 17 de noviembre de 2013

"Escribientes del amor y la utopía… invocan al cierzo para escombrar las grietas del mundo". Así concluye Apocalipsis Blues, el poema que Marcos Callau ha dedicado a uno de los (inquietantes) cuadros (Lluvia Ácida) de la muestra de Eduardo Laborda que hoy se clausura en La Lonja. Ambos pertenecen a generaciones y manifestaciones culturales distintas que se entrecruzan en un camino común y ambos son polifacéticos. Marcos abre con sus versos universos de sensaciones provocados por el trabajo de este inmenso artista zaragozano (pintor, realizador de mediometrajes, escritor...) que ha batido récords de asistencia: más de 60.000 visitas desde el 4 de octubre.
Con la retrospectiva 1972-2013, Laborda, vehemente defensor de la autonomía e independencia del artista y activamente implicado en la conservación del patrimonio aragonés, cierra un círculo con esta última exposición en su tierra que paradójicamente ha servido para que muchos de sus paisanos le hayan descubierto. Y una rúbrica: la presentación esta misma semana de un documental realizado por la productora, también local, Nanuk Audiovisual, de Javier Estella y José Manuel Fandós, que da fe de su proceso creativo, siempre minucioso y perfeccionista, sobre un paisaje del Belchite viejo.
Y todo, cuando ninguno de ellos se ha secado las lágrimas por el fallecimiento de Manolo García Maya (a quien Nanuk también homenajeó hace dos años), pintor autodidacta que hizo de su bar Bonanza un refugio de ilusiones y proyectos durante la Transición, y un imprescindible referente cultural desde entonces, y que con su lema Pintura entre amigos fue pionero en cuanto a exposiciones en esta clase de locales, en los primeros años 80.
"Nada hay más importante que las ideas en las que se fundamenta la convivencia", ha dicho Laborda, entendiendo el arte como compromiso social, colectivo, trenzado desde las aportaciones personales que interactúan en una Zaragoza, la ciudad sumergida, (título de su primer libro) que de pronto se vuelve visible y convincente. Hoy acaba su exposición; el día 28 será el turno de Marcos Callau, que presentará su poemario Concierzo de viento (12 poemas + 1 vendaval). El cierzo fresco no para.

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