Desde abajo y desde arriba la realidad no se ve igual. A unos les va la vida, a otros les va más: el poder
Publicado en El Periódico de Aragón el 3 de noviembre de 2013
La economía española ya no está técnicamente en recesión al crecer en el último trimestre un 0,1%. Una sola décima ha provocado tal eufórica avidez en el ministro Montoro, que es capaz de observar que "la gente ya nota la recuperación" y que los datos macro son "la economía real". Nada que ver con la paciencia prescrita respecto al paro, donde no solo las décimas sino los puntos han ido cayendo a plomo.La retórica que ha suplido a la política busca refugio en lo macro para hacer creer que ese es el terreno de los estadistas, o que los análisis en las alturas permiten ganar tiempo o distancia respecto al duro día a día de los ciudadanos. A unos les va la vida, a otros les va más: el poder. Pero un dato convenido como el de la recesión no bastará para crecer, y menos sin un modelo firme que seguir.
Una décima, en base al aumento en el sector de las exportaciones, que aun dando beneficios no suele crear empleo, cuando la industria sigue cayendo y mientras el nada progresista presidente del Instituto de Empresa Familiar, José Manuel Entrecanales, recuerda que el Gobierno "ha renunciado a la inversión pública", pese a que desde el inicio de la crisis hay 276.000 empresas menos en el país. Sin embargo, el otro ministro económico, Guindos, se atreve a afirmar que "estamos perdiendo el miedo a perder el empleo". En fin.
Esa incapacidad de definir siquiera una misma realidad para todos hace que España, más que por sus costuras, se rompa por estrangulamiento a la altura del cinturón. Una nación, una sociedad digna de ese nombre, ha de redistribuir sus recursos y no crear abismos, pero mientras 12 millones de personas viven en situación de pobreza, apenas treinta familias se reparten la riqueza.
Y la banca, que debería a través de préstamos reactivar la actividad, la producción y, por tanto, el empleo y el consumo, prefiere una labor de intermediación especulativa y hoy gana casi sin riesgo 17.300 millones comprando y vendiendo deuda pública. ¡Genial! Sin embargo, Rajoy proclama que ya no remamos sin horizonte y que ahora hay "tierra a la vista". Grito eterno de navegantes, descubridores y otras gentes de la mar. Incluidos los piratas, claro.

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